domingo, 11 de mayo de 2014

CRÍTICA DEL ESCRITOR JOSÉ MANUEL GARCÍA MARÍN SOBRE "BAJO EL SIGNO DE LOS DIOSES" DE F. MORALES LOMAS



Próximamente se publicará esta reflexión del escritor José Manuel García Marín sobre "Bajo el signo de los dioses" de F. Morales Lomas en la revista Wadi-As.
José Manuel García Marín osé Manuel García Marín, nació en diciembre de 1954 en Málaga.Su primera obra" al-Hamrá", publicada en el año 2003, es un ensayo sobre el contenido místico y simbólico de la Alhambra. Ha dado múltiples conferencias sobre el tema, así como sobre las tres tradiciones místicas en al-Ándalus, con el objetivo de resaltar su importante cultura y tradiciones, de las que todavía nos quedan algunos restos.En el año 2005 sale al mercado su novela, "Azafrán", una historia que habla de la partida del maestro musulmán Mukhtar ben Saleh desde Sanlúcar de Alpechín hasta Granada.Su novela, "La Escalera del Agua", se presentó en febrero de 2008 y lleva dos ediciones. En ésta se desarrolla una narración sobre los moriscos y en ella sigue hablando sobre el tema de al-Ándalus, su gran pasión. En 2012 se publicó "La reina de las dos lunas", que está basada en un hecho real: en 1520 la más joven de las esposas del sultán de Fez huye en compañía de un esclavo cristiano y ambos se establecen en Mijas. Es una historia real que supera a la ficción, un canto a la libertad que contiene amor, aventura y acción.



Bajo el signo de los dioses
     Por José Manuel García Marín


 
En la novela histórica, el relato se asienta sobre un acontecimiento histórico ocurrido en una fecha concreta no contemporánea y alrededor de un personaje relevante o anónimo. Su propósito es entretener al lector y divulgar la historia, razón por la que debe abstenerse de modificarla, además de ser fiel a las costumbres, los ropajes, las herramientas o las armas, la gastronomía, la medicina y, al menos, a unas formas de expresión aproximadas, ya que si atendiéramos al castellano antiguo, nadie las soportaría, por su dificultad de entendimiento hoy día. En cambio, en la historia novelada, el personaje, las fechas, las batallas, el hecho histórico en sí, prevalece sobre la narración, por lo que está más cerca del ensayo que de la novela y suele ser más leída por los amantes de la historia que por el público en general; sin embargo, Francisco Morales Lomas, con su novela «Bajo el signo de los dioses», editada en Alcalá Grupo Editorial, ha sabido recoger las virtudes de uno y otro género, para recobrar, en esta ocasión, una figura para muchos olvidada y para otros ignorada: Rodrigo Calderón.
¿Dónde está, pues, el misterio para que lo que, acaso pudiera esperarse como de lectura excesivamente erudita sea, por el contrario, de una seductora amenidad?
Con la dosificación de datos, a veces imperceptibles, encubiertos bajo suaves pinceladas, Francisco Morales Lomas cumple con los dos objetivos imprescindibles de la novela histórica: divertir y enseñar, el placer literario y la didáctica. Pero a esos datos, el narrador ha añadido un elemento sustancial: ha volcado su aliento; es decir, ha buscado la palabra para dar vida y forma a los personajes.
Ciertamente, si bien el protagonista es Rodrigo Calderón, el autor hace un estudio transversal de la época de Felipe III, presentada por Leopoldo del Prado, un personaje ficticio, pero que goza de absoluta verosimilitud. Por el enorme escenario en el que se desarrolla la novela, cruzan hombres célebres, conocidos universalmente: Lope de Vega, Quevedo, Cervantes o Góngora y necesariamente Francisco de Sandoval y Rojas, el duque de Lerma, seres que el autor cuidadosamente perfila y de los que procura sustanciosos detalles supuestamente secundarios.
De todos ellos se sirve para, mediante la suma de las visiones subjetivas de cada uno, crear una imagen estereoscópica del lamentable reinado del monarca. Un reinado que ni siquiera fue tal, porque desde sus principios mandó cargar con el peso de las responsabilidades y negocios públicos a una nueva figura, la del «valido» plenipotenciario, el duque de Lerma que, entre sus muchos errores y sus auténticas o falsas depresiones ¾quizás influido por la apatía del propio soberano¾, no se le ocurrió otra cosa que trasladar la corte a Valladolid, provocando la ruina de Madrid sin que esta otra ciudad se beneficiara.
En una época en que España debería haber nadado en la abundancia, se producía la paradoja de que al mismo rey le faltara liquidez para mantenerse; no así a su valido, que consiguió hacerse inmensamente rico y que, para dedicarse mejor a sus manejos, nombró a su vez a un valido, Rodrigo Calderón. En definitiva, el país estaba gobernado, en tanto el monarca se entregaba a la caza, por el valido de un valido, quien también se convertiría en un señor poderoso y, por tanto, rodeado de deudores y enemigos.
Las medidas económicas que se tomaron fueron una cadena de desatinos que empobreció España. Por ello es de destacar el mundo quimérico en el que vivía Felipe III, ajeno por su voluntad a cualquier contrariedad, hasta el punto de prohibir la entrada, a la finca en la que practicaba sus cacerías, a nobles y dignatarios eclesiásticos, por muy alta relevancia de que estuvieran investidos, para evitar noticias que le amargaran su holganza. Aparte de su continuo asueto, parecía que su función se limitara a regalar títulos y honores, con sus consiguientes retribuciones, a Francisco de Sandoval y a muchos otros que, por una razón u otra, nunca por cuestiones de Estado, le facilitaran la vida.
Naturalmente, y esta debía de ser la intención no confesada del autor, cuando una novela con fondo está bien estructurada y narrada, como es el caso, la reflexión sobreviene inexcusable, porque a la vista de aquel orden de cosas, ¿cómo no iba a surgir la picaresca?, ¿cómo se las componía el pueblo llano para medio vestir y alimentarse? Pues siguiendo el ejemplo de sus dirigentes políticos y religiosos, inmersos en la corrupción, la inmoralidad, el desfalco o la malversación y, desde luego, traicionándose unos a otros con la finalidad, un tanto ingenua, de conseguir un estatus de poder desde el que pudieran avasallar sin ser avasallados. Es, en fin, de este mosaico de figuras, de intereses tornadizos y contrapuestos, de esta atmósfera de fascinación que crea, de la que se sirve con maestría el autor para capturar al lector, para seducirlo, para que, más que seguir el relato de unos sucesos, se asome a la ventana de la historia que le ofrece, abierta de par en par.
En resumen, para «tocar» tiempos pretéritos debemos escapar del nuestro, y eso sólo es posible adentrándonos en los que la literatura elabora y que, en este caso, con «Bajo el signo de los dioses» Morales Lomas nos propone disfrutar.
Málaga, 13 de noviembre de 2013

viernes, 7 de febrero de 2014

ANTONIO GARRIDO RESEÑA BAJO EL SIGNO DE LOS DIOSES DE F. MORALES LOMAS EN DIARIO SUR DE MÁLAGA



ANTONIO MORENO AYORA, PILAR QUIROSA-CHEYROUZE, F. MORALES LOMAS, JOSÉ ANTONIO SANTANO Y ANTONIO GARRIDO 




DIARIO SUR DE MÁLAGA, 1 DE FEBRERO DE 2014


FERNANDO DE VILLENA ESCRIBE SOBRE BAJO EL SIGNO DE LOS DIOSES DE F. MORALES LOMAS EN DIARIO IDEAL DE GRANDA


IDEAL DE GRANADA 23 DE ENERO DE 2014


F. MORALES LOMAS Y FERNANDO DE VILLENA


REPRODUCIMOS EL TEXTO ABAJO


                “BAJO EL SIGNO DE LOS DIOSES”
                               DE FRANCISCO MORALES LOMAS

                Ha corrido mucha tinta sobre el ajusticiamiento del valido Rodrigo Calderón  desde que don Francisco de Quevedo escribió sobre el asunto su obra “Grandes anales de quince días”. Fue aquel uno de los momentos más dramáticos de esta nación donde tantos momentos dramáticos han existido. Hoy, el escritor Francisco Morales Lomas ha dedicado una interesante novela al tema con el título de “Bajo el signo de los dioses” (Alcalá Grupo Editorial, 2013).
                Conozco a Morales Lomas desde que cursamos juntos la carrera de Filología y puedo asegurar que es un hombre dotado de una capacidad de trabajo intelectual asombrosa. Cuenta en su haber otras seis obras de narrativa, numerosos poemarios y diversos libros de ensayo. A mi juicio, es el crítico que mejor conoce cuanto se ha escrito en los años de la Democracia y posiblemente el único que podría poner orden en ese inmenso bosque escribiendo un manual que sirviese de aguja de navegación a estudiosos y lectores.
                En “Bajo el signo de los dioses”  Morales Lomas plantea con distanciamiento aquellos hechos históricos e intenta que la exposición novelada de los mismos resulte útil al lector de hoy. Claro que esos hechos históricos que se nos cuentan se asemejan bastante a los que se viven en la España de hoy: la misma corrupción, la misma impunidad, la misma estrategia de que un personaje secundario pague todos los platos rotos por los demás…
                Morales Lomas conoce la época con erudición apabullante. No en balde fuimos alumnos o tratamos a profesores como Emilio Orozco, Nicolás Marín o Antonio Gallego Morell. Ese conocimiento exhaustivo le permite novelar con precisión y soltura todo un periodo de la historia de España, porque el narrador no se limita a contarnos la vida de Rodrigo Calderón, sino que nos ofrece un amplio friso de hechos colaterales que nos llevan a comprender mejor cuanto ocurrió bajo el reinado del pío Felipe III.
                Pero es que, además, la novela de Morales Lomas constituye toda una aventura de lenguaje y una fiesta de amenidad. Enfoca el libro el autor con una perspectiva manierista de partes en apariencia independientes, pero interrelacionadas. Arranca con la tercera persona narrativa y la retoma al final, pero durante casi todo el texto cede la voz en primera persona a diversos personajes históricos como el propio don Rodrigo o como Miguel de Cervantes y a otros personajes inventados que van ofreciendo su visión de cuanto sucede. No faltan algunas ráfagas de humor ni la inclusión de poemas de la época ni tampoco algunos guiños al lector atento pues Morales Lomas nos presenta, por ejemplo, en la trama a escritores amigos suyos como es el caso del poeta Ricardo Bellveser, a quien lo hace figurar en la Academia de los Nocturnos como uno más de los ingenios valencianos del Siglo de Oro. Y no sólo convierte a Cervantes en personaje importante de la narración, sino que también le toma prestados algunos personajes de sus obras y los trae a su novela, como es el caso del alférez Campuzano de “El casamiento engañoso”.
                A veces, la novela nos recuerda los “Avisos” de Pellicer por la manera en la que se nos van presentando las noticias. En otras ocasiones aflora el Morales Lomas poeta, y el lenguaje entonces se colma de belleza con sinestesias tales como “algarabía luminosa de los almendros” o con hermosas metáforas y símiles como “Los rigores del invierno (…) cayeron sobre él como noche sin alma”.  Una novela, en suma, muy trabajada de principio a fin.

                                                                                                              Fernando de Villena.


lunes, 30 de diciembre de 2013

FRANCISCO HUELVA RESEÑA BAJO EL SIGNO DE LOS DIOSES DE MORALES LOMAS EN IBERARTE




Bajo el signo de los dioses, de Francisco Morales Lomas

Escrito por Francisco Huelva el . Publicado en Literatura
Valoración del Usuario:  / 1 
MaloBueno 
paco huelvaUna novela ambientada en los siglos XVI y XVII, nos descubrirá que las virtudes y defectos de los que nos hacemos llamar seres humanos.
Todo sistema, todo orden… es represivo, ha de serlo por naturaleza. Pero el acondicionamiento de las normas conductuales a determinadas pautas debe permitir el ejercicio de las libertades públicas tanto individuales como colectivas. Esto que hablamos, que en los países democráticos es (o debiera ser) normal y está recogido en Cartas Magnas que establecen los deberes de la ciudadanía para con los demás y los derechos mínimos que el Estado ha de garantizar a ésta por el mero hecho de la pertenencia a un territorio, no es en nuestros días la norma sino la excepción. Es decir, si miramos en redor, los derechos básicos de la ciudadanía son pisoteados aquí y allá tanto por grupos de presión, malhechores organizados o dictaduras de izquierdas o de derechas, que tanto monta para estos menesteres.

El abuso de poder, el desmedido ejercicio de la fuerza, la intimidación ostentosa, la expansión del virus del miedo en el cuerpo social, la falta de instrucción pública, el pánico a lo desconocido, el hambre, la miseria… son herramientas utilizadas por el poder en todo tiempo y lugar, desde que decidimos vivir en hordas, en clanes, para mejor defendernos de los demás… de los otros… de los diferentes.
Si esto resulta ser así a día de hoy, como padecemos en carne y mente propia, imaginemos cómo serían las relaciones sociales en la “España” de los siglos XVI y XVII. Esa es la última propuesta de Francisco Morales Lomas en Bajo el signo de los dioses (Alcalá Grupo Editorial), una novela que, junto a Cautivo y Puerta Carmona, componen la trilogíaImperio del sol.
Bajo-el-signoMorales Lomas es catedrático de Lengua Castellana y Literatura, doctor en Filología Hispánica, licenciado en Derecho, licenciado en Filosofía y Letras y profesor de la Universidad de Málaga.
En Bajo el signo de los dioses Morales Lomas adapta el lenguaje de una manera preciosista al tiempo histórico en que se desenvuelve la trama que narra. En la misma aparecen truhanes callejeros, asuntos de caballería -esos que ridiculizó tan majestuosamente Cervantes con el Quijote-, osados ministriles que roban cuanto pueden, cándidos aristócratas, enredos amorosos, ladrones de guante blanco, analfabetos poderosos, curas ilustrados, inquisidores sin alma, y, también, lo que hace del texto una obra inmersa en la literatura de todos los tiempos… un lugar de encuentro, para plumas tan enconados entre sí y tan dispares en sus posicionamientos político filosóficos como Lope de Vega, Cervantes, Quevedo, Góngora, Mateo Alemán, Ovidio o Aristóteles.
Libro de poderosa narrativa, el lector puede visualizar (no en vano Morales Lomas es aparte de un reconocido poeta, novelista y ensayista, un magnífico dramaturgo), como en un corral de comedias, el Madrid de la Corte y un provinciano Valladolid en la cúspide de una época, que, sin embargo, anuncia el desastre y la decadencia de la España imperial. Un Madrid lleno de mesones y de tascas, de calles embarradas en invierno, sucias y malolientes, de barraganas, de ejecuciones en plazas públicas, de enfermedades y epidemias que se llevan por delante a cientos de miles de personas y para las que no hay remedio, y que, los curas, siempre barriendo para el presbiterio propio, utilizaban para proclamar el castigo de Dios ante un pueblo que no seguía los designios de los que administraban la palabra del Altísimo.
La escritura de Bajo el signo de los dioses anuncia el conocimiento exhaustivo de una época por parte del autor, y, también, la lectura de infinidad de textos literarios, históricos, religiosos y filosóficos que vienen a la postre a conformar la sólida estructura en la que se enmarca la novela, cuya coreografía muestra las luces y las sombras de un lugar y de un tiempo que el lector puede imaginar, ya fueran reales o ficticios, que, como sabemos, poco o nada importa en literatura.
Pero hay algo más en esta novela. Y es la semejanza con el tiempo que vivimos. Tiempo de secesiones, de falta de liderazgos, de truhanes y de ladrones, de iglesias cómplices, de retrocesos éticos, de monarquía cuestionada, de líderes políticos y sindicales señalados por la Justicia, de magistrados comprados, de hambruna en el pueblo, de ganancia de las corporaciones (bancarias, eléctricas…), de ausencia de derechos, de rotura… de quiebra del bienestar social.
Bajo el signo de los dioses es, como se dijo, una novela ambientada en los siglos XVI y XVII, pero, una lectura mesurada nos descubrirá que las virtudes y defectos de los que nos hacemos llamar seres humanos, han cambiado bien poco tanto en lo individual como en lo colectivo con el paso de los siglos.

Francisco Huelva
minombre.es/pacohuelva

martes, 24 de diciembre de 2013

FRANCISCO HUELVA RESEÑA BAJO EL SIGNO DE LOS DIOSES DE F. MORALES LOMAS

http://minombre.es/pacohuelva/2013/12/24/bajo-el-signo-de-los-dioses-de-francisco-morales-lomas/comment-page-1/#comment-4986


Bajo el signo de los dioses, de Francisco Morales Lomas

El miedo tenía muchos ojos…
(FML)
Todo sistema, todo orden… es represivo, ha de serlo por naturaleza. Pero el acondicionamiento de las normas conductuales a determinadas pautas debe permitir el ejercicio de las libertades públicas tanto individuales como colectivas. Esto que hablamos, que en los países democráticos es (o debiera ser) normal y está recogido en Cartas Magnas que establecen los deberes de la ciudadanía para con los demás y los derechos mínimos que el Estado ha de garantizar a ésta por el mero hecho de la pertenencia a un territorio, no es en nuestros días la norma sino la excepción. Es decir, si miramos en redor, los derechos básicos de la ciudadanía son pisoteados aquí y allá tanto por grupos de presión, malhechores organizados o dictaduras de izquierdas o de derechas, que tanto monta para estos menesteres.
El abuso de poder, el desmedido ejercicio de la fuerza, la intimidación ostentosa, la expansión del virus del miedo en el cuerpo social, la falta de instrucción pública, el pánico a lo desconocido, el hambre, la miseria… son herramientas utilizadas por el poder en todo tiempo y lugar, desde que decidimos vivir en hordas, en clanes, para mejor defendernos de los demás… de los otros… de los diferentes.
Si esto resulta ser así a día de hoy, como padecemos en carne y mente propia, imaginemos cómo serían las relaciones sociales en la “España” de los siglos XVI y XVII. Esa es la última propuesta de Francisco Morales Lomas en Bajo el signo de los dioses (Alcalá Grupo Editorial), una novela que, junto a Cautivo y Puerta Carmona, componen la trilogía Imperio del sol.
Morales Lomas es catedrático de Lengua Castellana y Literatura, doctor en Filología Hispánica, licenciado en Derecho, licenciado en Filosofía y Letras y profesor de la Universidad de Málaga.
En Bajo el sigo de los dioses Morales Lomas adapta el lenguaje de una manera preciosista al tiempo histórico en que se desenvuelve la trama que narra. En la misma aparecen truhanes callejeros, asuntos de caballería -esos que ridiculizó tan majestuosamente Cervantes con el Quijote-, osados ministriles que roban cuanto pueden, cándidos aristócratas, enredos amorosos, ladrones de guante blanco, analfabetos poderosos, curas ilustrados, inquisidores sin alma, y, también, lo que hace del texto una obra inmersa en la literatura de todos los tiempos… un lugar de encuentro, para plumas tan enconados entre sí y tan dispares en sus posicionamientos político filosóficos como Lope de Vega,Cervantes, Quevedo, Góngora, Mateo Alemán, Ovidio o Aristóteles.
Libro de poderosa narrativa, el lector puede visualizar (no en vano Morales Lomas es aparte de un reconocido poeta, novelista y ensayista, un magnífico dramaturgo), como en un corral de comedias, el Madrid de la Corte y un provinciano Valladolid en la cúspide de una época, que, sin embargo, anuncia el desastre y la decadencia de la España imperial. Un Madrid lleno de mesones y de tascas, de calles embarradas en invierno, sucias y malolientes, de barraganas, de ejecuciones en plazas públicas, de enfermedades y epidemias que se llevan por delante a cientos de miles de personas y para las que no hay remedio, y que, los curas, siempre barriendo para el presbiterio propio, utilizaban para proclamar el castigo de Dios ante un pueblo que no seguía los designios de los que administraban la palabra del Altísimo.
La escritura de Bajo el signo de los dioses anuncia el conocimiento exhaustivo de una época por parte del autor, y, también, la lectura de infinidad de textos literarios, históricos, religiosos y filosóficos que vienen a la postre a conformar la sólida estructura en la que se enmarca la novela, cuya coreografía muestra las luces y las sombras de un lugar y de un tiempo que el lector puede imaginar, ya fueran reales o ficticios, que, como sabemos, poco o nada importa en literatura.
Pero hay algo más en esta novela. Y es la semejanza con el tiempo que vivimos. Tiempo de secesiones, de falta de liderazgos, de truhanes y de ladrones, de iglesias cómplices, de retrocesos éticos, de monarquía cuestionada, de líderes políticos y sindicales señalados por la Justicia, de magistrados comprados, de hambruna en el pueblo, de ganancia de las corporaciones (bancarias, eléctricas…), de ausencia de derechos, de rotura… de quiebra del bienestar social.
Bajo el signo de los dioses es, como se dijo, una novela ambientada en los siglos XVI y XVII, pero, una lectura mesurada nos descubrirá que las virtudes y defectos de los que nos hacemos llamar seres humanos, han cambiado bien poco tanto en lo individual como en lo colectivo con el paso de los siglos.
Paco Huelva
Diciembre de 2013

martes, 17 de diciembre de 2013

PALOMA FERNÁNDEZ GOMÁ RESEÑA BAJO EL SIGNO DE LOS DIOSES DE F. MORALES LOMAS



HA SIDO PUBLICADA EN SU BLOG Y PRÓXIMAMENTE SERÁ PUBLICADA EN LA REVISTA DOS ORILLAS (ALGECIRAS-CÁDIZ)

http://palomafernandezgoma.blogspot.com.es/



martes, 17 de diciembre de 2013



BAJO EL SIGNO DE LOS DIOSES  de Francisco Morales Lomas. Alcalá Grupo Editorial. Jaén 2013.
Por Paloma Fernández Gomá
Francisco Morales Lomas. Poeta, narrador y ensayista es una de las  voces más  representativas de la  literatura andaluza del momento. En  esta ocasión hablamos de su última novela,  BAJO EL SIGNO DE LOS DIOSES editada por Alcalá Grupo Editorial. Alcalá la  Real (Jaén) 2013.
Bajo el signo  de los dioses fija  su acción el  los siglos XVI y XVII, época que  vaticinaba el  declive de un tiempo, condenado a desaparecer por los excesos y corruptelas de  todo  tipo, que tienen lugar  en el reinado de Felipe III y de su sucesor Felipe IV. Tristes fueron estos años, donde  los validos, trepadores  y corruptos,  partiendo  de cero se encumbraban a los  puestos más privilegiados. Entre la abundancia se dan las más sórdidas  represalias por quienes  se dedican  a estos  desmanes, que son el “pan nuestro“ de cada día.
Este sería pues, el marco de la trama  donde se desenvuelve  la novela de Francisco Morales Lomas, haciendo  uso de un lenguaje ágil y matizado, en el contexto del tiempo en que se narra la acción; de esta forma se van  mezclando  realidad  con ficción,  llevando así  a escena a los  grandes escritores de aquel tiempo: Lope de Vega o  Miguel  de  Cervantes Saavedra, cuya obra  más  insigne El Quijote es lectura de algunos de los  personajes de la novela. Don Francisco de Quevedo o Luis de  Góngora conviven en virtud  de  la  trama  desarrollada  en Bajo  el  Signo  de los  dioses, con la emperatriz María.
Los personajes ficticios como  Leopoldo del Prado toman protagonismo  junto  a los reales, desarrollando  así  acciones que  reflejan en el transcurso de la novela  todo un tapiz de  matizaciones  que  entre lo  real y lo  imaginario van cautivando al lector, llegando a mezclar, de forma precisa,  hechos acontecidos con pura ficción; para reconducirnos desde la pericia del autor a la realidad que actualmente se  vive  en España.
El libro  comienza con la  muerte del marqués de Siete Iglesias, Rodrigo Calderón, nacido en  Amberes y  valido del duque de Lerma,  para más datos amigo  del ficticio  personaje Leopoldo del  Prado.
Rodrigo  Calderón,  hombre  de  carácter insolente fue  odiado por  los enemigos del duque de Lerma hasta conseguir mermar  su influencia, pero siempre fue amparado por el duque que veía en  Calderón una baza imprescindible  para sus objetivos.
La  muerte de Felipe III, la subida al trono de  su heredero Felipe  IV y la aparición en escena del conde  de Olivares forman parte del contenido del  capítulo II del libro  que nos  ocupa,  donde  también se  habla del comienzo de  la  vida  y obra del  personaje Rodrigo Caderón, marqués de  Siete Iglesias y conde de la  Oliva  de Plasencia.
El encumbramiento de Rodrigo Calderón,  ya en le capítulo  IV del libro, supone  la narración  de una serie  de acontecimientos  descritos  para enmarcar  la  personalidad de  dicho sujeto;  donde  podemos  leer:  Desde entonces, el que sería duque de Lerma y privado del  rey Felipe III, no daría un paso sin Rodrigo, convertido con los  años en el factótum de todas las estafas y marrullerías del duque. El tiempo lo fue cambiando  y el poder lo  fue corrompiendo.
Los siguientes capítulos  del libro: El duque de Lerma. Año 1595 y Dios los cría ellos se  juntan, narran una  serie de  aconteceres que van imprimiendo la corruptela  secular  de su tiempo,  acomodada al  buen pasar  de quienes apoyaban, inducían y miraban  hacia  otro lado, que de esta forma también contribuían a lo mismo.
La vida en la  corte de Valladolid  integra el capítulo VI, para dar paso a Miguel  de Cervantes llega a Valladolid, capítulo VII, donde podemos  leer:
Las nieves cubrían casi todos  los  caminos y a  duras penas podíamos adentrarnos por la embarradas sendas que las casi  invisibles carretas dejaban porque la  nieve lograba ocultarlas rápidamente. Arrebujados  mi amigo Pablo de  Cijuela y yo en nuestras sucias ropas, avezábamos en la tarde ansiando alcanzar la Puerta del Campo antes de que  llegara el  fin  de la  jornada.
De las argucias de los validos, de sus tramas y conjuras serán los capítulos siguientes,  VIII y IX.
Mas luego en  el capítulo X La caída de los dioses podemos  leer:
El enriqueciendo  de Franqueza y Ramírez del Prado había sido tan descarado y en  tan  poco  tiempo que era  una  bofetada al buen  gobierno y, sobre todo,  a Lerma,  que  confió en ellos para  enderezar la  hacienda. Lo  que   no  sabía Lerma es que la hacienda que estaban enderezando  era la propia.
En Asesinos sueltos, capítulo  XI de  la  novela, entra en acción Francisco Juara, quien  conoce a Rodrigo  Calderón y llega a decir:  mientras escribo estas acaso  últimas letras de un momento a otro los fieles de Rodrigo calderón vendrían a por mí  y, si no  logro llegar a tiempo alujar previsto o incluso aunque llegara, mi  vida  habrá  tocado a  su fin.
Nadar y guardar la ropa, La muerte de  la  reina Margarita, El regreso, De peleas  y decesos, son otros de los apartados, junto a:  El fin del duque de Lerma,  donde podemos leer:
Habían cambiado  ya mucho  las  cosa,  sin duda, y aquel despotismo del  duque  de Lerma y su criado Calderón estaba tocando a su término a pesar de que   ahora trataran de apoyarse en Gabriel  de Trejo con el que habían logrado una  gran victoria  al colocarlo  como  cardenal en Roma. Desde allí Trejo  lanzaba proclamas a favor de  Calderón afirmando que era necesario cédulas  con las que exonerara al  de Amberes y que   acabaran con la tempestad que tanto lo asediaba.
El duque de Lerma  llega a ser desposeído por el  rey, pese a lo cual pide para  Calderón el arzobispado de  Toledo ante  las  risas del soberano. Lerma es nombrado cardenal y entra en escena Baltasar de Zúñiga.
Ya en el capítulo XVII de nuestra  novela se entra de lleno  en la  caza  y captura de Rodriga Calderón.
El de Zúñiga y el  conde de Olivares se conjuran contra Calderón, que se ve sin apoyo alguno  y al  final es ejecutado en Plaza Mayor de Madrid.  Hechos que son narrados  en el  capítulo XIX donde el libro toca a su fin.
Podemos leer:
Un  momento  antes de que la comitiva con Rodrigo Calderón hubiera llegado al  cadalso, se había presentado en este el padre fray Gregorio  de Pedrosa flanqueado  de dos  frailes y dos alguaciles de corte. El  padre  Pedrosa subió al cadalso y esperó la  llegad el cortejo.
Al alcanzar la  Plaza de nuevo  uno  de los  pregoneros repitió la noticia:
“Es la  justicia que el  rey nuestro señor mandó hacer a este hombre por haber ordenado matar a otro alevosamente y por ser culpable de la muerte de de otro  hombre,  y por todas las demás cosas por que está condenado contenidas en la sentencia que le manda degollar.
Estas palabras  figuran en el último capítulo donde se concluyen los avatares de quienes guiados por la codicia sembraron el desequilibrio social, la muerte,  la extorsión, la  mentira y la codicia en una España que ya empezaba su declive. Retrato  que quiere mostrarnos Francisco Morales Lomas, para reconducir nuestras miradas hacia una  firme  reflexión sobre los momentos que estamos  viviendo.